Llegué a tu casa, un poco antes de lo acordado, habíamos quedado para ir aquella noche al cine. Llamé a la puerta, tras unos minutos de espera me abriste. Te estabas duchando pues me recibiste cubierta por una toalla que remarcaba todas tus curvas. Me invitaste a pasar mientras mis ojos te devoraban. Me senté en el sillón a la vez que te dirigías de nuevo al baño. Aquellos minutos de espera fueron eternos, mi corazón latía con brío de sólo pensar en tu suave fragancia... Mis nervios se electrizaban al recordar tu perfecto busto marcado por la toalla. Al rato apareciste tú, te encontrabas delan...
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