Firme su finiquito señor Sánchez -dijo el gerente de personal-, usted ya no pertenece a la empresa, ha sido despedido. Sentí tanta rabia e impotencia cuando me dijo eso, que me fui sin despedirme de nadie de esa empresa. Una vez en la calle, me sentía tan mal anímicamente, incluso tenía ganas de pegarle a todo el mundo. Mi vida era un asco, a mis 25 años, otra ves sin trabajo, dependiendo de mis padres. Me sentía pésimo.
Me fui a mi casa en el tren subterráneo, ahí volvieron a mi mis instintos de homosexual, cada hombre que subía al vagón lo miraba, a los lindos me los imaginaba desnudo...
Cantidad total de caracteres: 9951
Leer todo el relato erotico |
Reportar abuso
Enviar relato a un amigo
Escriba sus comentarios
Debe iniciar sesisn para escribir sus comentarios