Se sentó frente a mi y me sonrió. Al instante comenzó a charlar sobre sus actividades del día, pero para entonces mi atención estaba en otro asunto.
La miraba fijamente y asentía a lo que decía, pero mis ojos, desobedeciendo las órdenes de mi cerebro de mantener la vista en sus ojos, bajaron lentamente hacia sus senos.
Vestía una blusa con los dos botones superiores libres, lo que dejaba a la vista el nacimiento superior de sus pechos.
Al instante sentí un cosquilleo en la ingle.
No podía apartar la vista de su escote. De hecho, en el momento que se inclinó un poco hacia mi y ...
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